el líder presidente y yo
Abg. Cristina Jaramillo

EL LÍDER-PRESIDENTE Y YO

Asumamos la responsabilidad de construir cada día una sociedad íntegra y que la capacidad, el conocimiento y la experiencia sean el material que utilice el líder para hacer que las cosas pasen.

Estamos a puertas de elegir un nuevo Presidente, cargo que —por definición— implica liderar el país. Y, a propósito de esta elección, vienen a mi mente dos preguntas muy importantes: Primero, ¿Qué es el liderazgo? y segundo, ¿Cuánto influye la figura del líder en la sociedad?

Para responder la primera, tomo mano de una de las mejores definiciones que he encontrado: «Liderazgo es el arte de hacer que las cosas pasen a través de otros”. En este sentido el líder resulta ser el catalizador de los esfuerzos colectivos, la figura que representa a muchos otros, la cara de los que no tienen cara. Y no es tarea fácil, pues personificará una sociedad amplísima, disímil y, muchas veces, contradictoria.

Con respecto a la segunda pregunta, la interrogante se me devuelve, ¿es el líder el que influye en la sociedad o quizás será la sociedad la que influya en el líder? Creo que es una relación de doble vía pero ahora, yo, como parte de esa sociedad estoy en posición de asumir mi responsabilidad y discernir de que forma mis acciones coadyuvan a dar forma al futuro con el que sueño.

Específicamente, sueño con una sociedad en la que los atajos, los beneficios indebidos, los privilegios y las trampas sean desterrados del quehacer empresarial y nacional. Que trabajadores, directivos y autoridades se enfoquen en la productividad y la eficiencia y que los principios de las organizaciones estén tan fuertemente cimentados que puedan superar la prueba del tiempo. Sueño, sobretodo, con que el líder-presidente, comparta esta visión.

El líder, desde el espacio de poder que ocupa, puede y debe actuar con integridad, ética y cumplir (de ahí la palabra compliance en Inglés), pero a la vez, reconozco que el trabajo no es solo de él, sino de todos. Mío, tuyo, nuestro. Asumamos la responsabilidad de construir cada día una sociedad íntegra y que la capacidad, el conocimiento y la experiencia sean el material que utilice el líder para hacer que las cosas pasen.

No creo que pueda cambiar el mundo, pero sí puedo hacer mi parte al asumir mi poder y responsabilidad en aportar directamente a la sociedad que quiero. Y si, lastimosamente, el líder demuestra no estar a la altura de las circunstancias, en lugar de quejarme y preocuparme por su incapacidad, deberé redoblar esfuerzos para hacer lo que siempre he hecho: trabajar con integridad.

el líder presidente y yo

Vuelvo a mi interrogante inicial, ¿Cuánto influye la figura del líder en una sociedad? Influye mucho, pero también influyo yo, influyes tú, influimos todos. Más allá de quien resulte ser elegido como Líder-Presidente, estamos obligados a trabajar por una sociedad más ética e íntegra.

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